SALUD:
Las dolencias
más comunes en las islas son quemaduras solares, mareos por movimiento,
ataques al corazón y deshidratación. ¡Sé
inteligente!
1. Usa
filtro solar. Las quemaduras son fáciles de prevenir.
No olvides que estás justo en el ecuador, donde el sol es mucho
más fuerte. Aplícate frecuentemente filtro solar con factor
de protección 30, por lo menos. Si te quemas, y te sientes deshidratado
y ampollado, busca atención médica inmediatamente.
2. Mareos.
Este es uno de los males principales en las Galápagos. Toma cualquier
tipo de medicamento para el mareo media hora antes de abordar el barco
o el avión. La yerbabuena y el jengibre también ayudan
a aliviar un estómago que anda mal.
3. ¡Agua,
agua, agua! Si tienes sed, quiere decir que comienzas a deshidratarte.
Bebe por lo menos un litro y medio de agua al día mientras estés
en las islas. Además, tu cuerpo necesitará sal después
de perder tantos fluidos, lleva contigo algunas galletas saladas o crackers
para reponerla. De nuevo, busca atención médica inmediatamente
si sientes mareos, agotamiento por el calor o calambres. Escucha tu
cuerpo y sus necesidades.
4. La
diarrea es un mal muy común que se presenta al viajar
a un país extranjero. Lava muy bien las frutas, no te fíes
de las ensaladas y escoge bien los lugares donde comer; los habitantes
de las islas están acostumbrados a su comida, pero tu no. Si
te da diarrea y persiste por más de tres días, busca atención
médica. Usa tu sentido común.
5. La
malaria y el dengue son enfermedades tropicales. Sus síntomas
son parecidos a los del resfriado común: fiebre, dolores, mareos,
escalofríos, etc. La mejor manera de evitar estos males es protegerte
contra los mosquitos: usa camisas de manga larga y pantalones al anochecer,
y repelente contra insectos durante todo el día. También
puedes conseguir píldoras contra la malaria en Ecuador. No se
han reportado problemas de malaria y dengue en las islas, pero consulta
a tu agente de viajes para estar más seguro.
6. La hepatitis A es lamentable y común,
y se contrae por el consumo de alimentos y agua contaminados. Sabrás
que la tienes si tu color cambia –te pondrás tan amarillo
como una yema de huevo. Podrás recuperarte con un par de semanas
de descanso, muchos líquidos y buena comida. ¡No desesperes!
Las modalidades de hepatitis B y C son mucho más serias, se contraen
por contacto con fluidos corporales y pueden conllevar largos periodos
de recuperación. Busca atención médica inmediata
si piensas que tienes alguna de estas enfermedades.